viernes, 18 enero 2019

Cuando Duele la Espalda

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Determinar si se trata de un dolor debido a un problema de la propia espalda o a una enfermedad general que se está manifestando en la espalda. En más del noventa y cinco por ciento, de los casos el dolor se debe a una patología mecánica del raquis.


espaldaDeterminar si hay signos de que algún nervio esté siendo comprimido y cuál es la causa concreta del dolor, con el fin de aplicar el tratamiento más adecuado, con la urgencia que requiera.


Con ese fin, es indispensable realizar una detallada historia clínica y una meticulosa exploración física. Sólo si sus resultados lo indican, puede pedirse alguna prueba diagnóstica más. Ésta puede ser; radiológica por ejemplo, la radiografía o la resonancia magnética, analítica como un análisis de sangre o funcional como un electromiograma. Seguidamente, se describen estas pruebas, pero antes hay que insistir en que las fuentes más importantes de información son:


1. La historia clínica del paciente, que indaga sobre sus antecedentes, cómo apareció el dolor, su localización y características, los factores que lo desencadenan o agravan, etc


2. Una meticulosa exploración física, que estudia las posturas y movimientos que desencadenan el dolor; la sensibilidad, reflejos y fuerza, la existencia de signos de compresión de raíces nerviosas, etc.


Sólo tiene sentido pedir pruebas diagnósticas cuando la información recogida en la historia clínica y la exploración física sugieren su conveniencia. De hecho, el resultado de las pruebas diagnósticas, incluyendo las más sofisticadas, sólo es valorable cuando se corresponde con la información obtenida en el interrogatorio clínico y la exploración física. Por ejemplo, dos pacientes con una imagen de hernia discal muy similar en su resonancia magnética, deben ser tratados de manera completamente distinta si los resultados de la exploración física son normales en uno de ellos, mientras que muestran signos de compresión del nervio en el otro.


Es un grave error tratar imágenes en vez de pacientes. Algunas pruebas diagnósticas son dolorosas, otras tienen riesgos y todas tienen un coste considerable para el paciente, ya sea en dinero, incomodidad o pérdida de tiempo. Por eso sólo hay que pedirlas cuando el tratamiento va a modificarse en función de su resultado o cuando es necesario para ajustar el pronóstico.

 
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